samedi 21 décembre 2013

Amigo Joaquín

Peut-être avez-vous déjà eu l'occasion de le rencontrer à Las Ventas, à Céret ou ailleurs. Ce madrilène qui portait fièrement la moustache était d'une gentillesse extraordinaire.

C'était Joaquín Monfil. Il est mort hier matin, à Madrid, aux portes de l'hiver. Et l'annonce de sa disparition nous a donné beaucoup de peine.
Si mes souvenirs sont exacts, j'ai eu la chance de rencontrer Joaquín à Céret, un jour de pluie torrentielle où une corrida de Prieto de la Cal n'était pas allée à son terme.

Très ami avec la famille Florenza de Collioure, il était un aficionado hors du commun. Chaque année à Céret, il nous offrait les cahiers de la prestigieuse association El Toro de Madrid. A l'intérieur, ses chroniques, sur la feria de San Isidro qui s'était terminée.
Les lire était un grand plaisir tellement cela contrastait avec le consensualisme à la mode.
Joaquín avait une afición extraordinaire, austère, sans concessions, mais sans mauvaise foi non plus.
Le genre de passionné décrié par le système, mais jamais inféodé, payant toujours sa place, et parlant sans langue de bois.

Les conversations pouvaient s'avérer interminables, tellement cet homme avait de l'afición, et savait également parler de la chose avec un certain humour. Un humour et une belle imagination, puisque c'est lui qui fut le premier à utiliser le concept ironique de "Julipié".

Les soirs de corridas cérétanes, à Collioure, nous restions parfois de longs moments en terrasse du Café Sola, tard dans la nuit. Le bar le plus connu du village portuaire, et qui faisait toujours sourire Joaquín... puisque son patronyme complet était Joaquín Monfil Sola !

De longues discussions, pas uniquement de toros, et des souvenirs partagés.
Parmi eux, une périlleuse course de son ami Benjamín Gómez (qui élève du Santa Coloma dans la région de Tolède) à Sotillo de la Adrada. Une novillada qui avait débuté à 18 heures pour se terminer aux alentours de minuit.
Sotillo de la Adrada, c'est la Valle del Tiétar, à une centaine de kilomètres à l'Ouest de Madrid. La fameuse Vallée de la Terreur, avec beaucoup de villages redoutés par les hommes vêtus de lumières : Casavieja, Cenicientos, Cadalso de los Vidrios, Pedro Bernardo... Une identité unique, mais des villages qui se sont essoufflés et dont le nom résonne beaucoup moins avec les effets de la crise. Résultat : plus de courses, ou alors une réduction significative.
Mais c'est surtout Casavieja que Joaquín connaissait bien, puisqu'il s'agissait de sa résidence secondaire.

A l'heure qu'il est, les souvenirs se font nombreux, et les paroles manquent. Car Joaquín Monfil va beaucoup nous manquer.

Ce fut une chance de connaître ce passionné madrilène. La passion, entière et dévorante, pour le toro de combat dans toute sa splendeur, et les hommes courageux dignes de les affronter.

Un abrazo Joaquín, siempre estarás en nuestros recuerdos.

Florent

(La traducción está AQUI)

(Image : Joaquín Monfil dans les travées de Las Ventas. Cliché issu du site "Opinión y Toros", auquel il contribuait régulièrement)

1 commentaire:

  1. AMIGO JOAQUIN

    Quizás habéis tenido la suerte de encontrarle en Las Ventas, en Céret o en otros lugares. Este madrileño llevaba con orgullo el bigote, y era de una amabilidad extraordinaria.

    Era Joaquín Monfil. Falleció ayer por la mañana, en Madrid, apenas algunas horas antes del invierno. Y la noticia de su muerte nos dio mucha pena.
    Si mis recuerdos son exactos, tuve la suerte de encontrar a Joaquín en Céret, un día de tremenda lluvia en el cual una corrida de Prieto de la Cal no pudo llevarse a cabo.

    Muy amigo con la familia Florenza de Collioura, era un aficionado fuera de lo común. Cada año en Céret, nos ofrecía los cuadernos de la prestigiosa asociación El Toro de Madrid. En estos, sus crónicas, sobre la feria de San Isidro acabada.
    Leerlas era un gran placer porque cambiaba de lo normal, y de las reseñas endulzadas y de moda.
    Joaquín tenía una afición extraordinaria, austera, cabal, sin concesiones, pero sin mentiras ni mala fe.
    Era un tipo de apasionado, de los cuales son criticados por el sistema, pero él nunca fue sometido, siempre pagaba su entrada, y hablaba con verdad.

    Las charlas podían ser interminables, porque este hombre tenía mucha afición, y sabía hablar del tema con humor. Un humor y una imaginación, porque fue el primero quien utilizó el concepto irónico de "Julipié".

    Las noches después de las corridas "ceretanas", en Collioure, nos quedabamos momentos muy largos en terraza del Café Sola. El bar más conocido del pueblo portuario, y que siempre hacía sonreir a Joaquín... porque su patronímico entero era Joaquín Monfil Sola !

    Charlas muy largas, pero no solamente de toros, y también recuerdos compartidos.
    Dentro de ellos, una peligrosa novillada de su amigo Benjamín Gómez (que cría Santa Coloma en la provincia de Toledo) en Sotillo de la Adrada. Una novillada que debutó a las seis de la tarde y que se acabó a la medianoche.
    Sotillo de la Adrada, es el Valle del Tiétar, a unos cientos kilometros al Oeste de Madrid. El famoso Valle del Terror, con muchos pueblos temidos por los hombres vestidos de luces : Casavieja, Cenicientos, Cadalso de los Vidrios, Pedro Bernardo... Una identidad única, pero estos pueblos se vinieron abajo en cuanto a su actividad taurina, y sus nombres suenan menos con los efectos de la crisis. El resultado : ningún festejos, o una baja significativa.
    Pero fue Casavieja que Joaquín conoció bien, porque se trataba de su residencia secundaria.

    Ahora, los recuerdos son numerosos, y las palabras faltan. Porque Joaquín Monfil nos va a echar de menos.

    Fue una suerte conocerle. La pasión, entera y enorme, por el toro de lidia en toda su esplendor, y los hombres valientes dignos de enfrentarles.

    Un abrazo Joaquín, siempre estarás en nuestros recuerdos.

    Florent

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